Inicio Entidades colaboradoras Ser persona, un reto inaplazable

Ser persona, un reto inaplazable

Es preciso comprender que todos los individuos que habitamos la Tierra somos la misma especie, la humana.

259
0

¿Cómo concluir en que soy una persona, sino reconozco al resto? Todas las especies lo hacen, y nosotros que nos proclamamos el culmen de la Naturaleza, ansiamos la diferencia como valor que nos conduce a algún lugar que solo nos podrá aportar soledad e ignorancia.

Este inicio quiere tener el sentido de reflexión sobre nuestro breve papel en lo que llamamos vida; estamos un rato aquí y en gran medida lo dedicamos a perderlo en decir a los demás cómo deben ser, sin darnos cuenta de que no nos hacemos a nosotros, principal tarea que tenemos.

Son muchas las cosas que no solo no hacemos, sino que además las desvirtuamos más en una especie de reto que consideramos nos hace más fuertes, como si eso fuese importante en nuestro transcurrir; lo verdadero es desarrollar el pensamiento en la mejor función que es hacer del mundo un espacio de convivencia y respeto.

Y es que, después de tantos años como especie en la tierra con avances tan fundamentales en nuestra evolución, con interés por conocer qué hay en otros planetas, no somos capaces de reconocernos entre nosotros, triste presente y futuro el que tenemos.

Pero creo que todas las situaciones tienen arreglo y aunque no gozamos de mucha experiencia al respecto, todo es proponérselo. ¿De verdad creemos que alguna persona de las que habita el planeta Tierra sobra de este?, podría decirse que bajo el concepto malo y bueno, los hay que tienen esa primera definición, pero también es importante considerar que son una minoría y por tanto es nuestra obligación convencerles del camino equivocado que llevan.

No es creíble que las diferentes fisonomías que tenemos los humanos sean un problema a la hora de relacionarnos unos con otros. ¿Quiénes son más inteligentes, los negros, los blancos, los orientales, los mestizos?, pues debo afirmar que no lo sé, porque a todos los considero iguales, lo que sí sé es que es más tonto aquel que declara supremacías de raza solo por el color de la piel. Y lo mismo sucede con las religiones, ¿hay alguien capaz de afirmar con total objetividad y conocimiento que una es verdadera frente al resto?, quizás lo que puede suceder es que ninguna tenga otra motivación que la de tener adeptos para ocupar una posición en la sociedad, eso se llama poder y como el destino final de todas ellas es el incremento en términos absolutos, pues a darle marcha a los sentimientos.

QUIERO PONER un punto y aparte para la siguiente afirmación interrogativa, ¿es posible que el género hombre considere tener superioridad alguna sobre el género mujer? Pues quiero manifestar con rotundidad que si la estupidez se hace presente en ocasiones, en quien hace esta consideración de dominio, es el rey de los estúpidos, su falta de inteligencia le conduce por esos caminos de irracionalidad.

Al fin de todo es preciso que iniciemos el proceso de comprender que todos los individuos que habitamos la Tierra somos la misma especie, la humana. Por tanto lo que si es eficaz y lógico es complementarnos para conseguir un resultado positivo, el que nos garantice que combinamos a la perfección los derechos con las responsabilidades.

Y todo esto no está basado en otra cosa que la garantía de los individuos a ser libres en su capacidad de decisión. Que el optar a las oportunidades de cada uno ser lo que desee, solo se limite por su capacidad de esfuerzo y su consecución y nunca deberá ir en detrimento de nadie; abandonemos la vulgaridad de esas competencias absurdas que al único lugar que nos conduce es a perder una parte del tiempo de la vida que tenemos adjudicado.

La pregunta es: ¿cómo tenemos la garantía de llegar a ser personas en toda su realidad?, mi respuesta es que tiene un camino fácil, la educación. Esa que bien administrada sin condiciones ni derivaciones nos convertirá en un miembro más de la especie, y sobre todo en esa especialidad tan requerida por la sociedad, que es ser ciudadano en el más alto sentido; porque una buena educación que no tiene coste económico, es una inversión muy rentable, nos garantiza la no discriminación ni por raza ni por género ni por pensamiento; nos añade el valor de la solidaridad y la responsabilidad, y también el máximo respeto por nuestro entorno que nos da lo material y que necesitamos para vivir.

No pretendo tener la razón en lo escrito, pero creo tener la seguridad de que el cumplimiento de estas fórmulas nos va a permitir vivir en la mejor forma y más provechosa.

Espero que el 2019 tenga en su transcurso un inventario de reconocimiento de los derechos humanos llevados a toda su práctica.

*Presidente de Aragonex

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here