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Empresa y sociedad

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Las empresas definidas por su objeto social deben identificarse por su capacidad productiva y competitiva, de acuerdo con éste, y en buena medida de ello va a depender el éxito de la misma. Pero no siempre las cosas son de la manera que nos interesa verlas y, en este caso, la capacidad que tengamos en saber gestionar la empresa nos va a aportar el complemento que necesita para conseguir ese buen fin.

Es bueno que tengamos siempre muy presente que las empresas deben tener como objetivo de primer orden la obtención de beneficios, lo contrario como inicio es sospechoso, pues nadie gestiona una empresa para perder dinero y, por tanto, deberá ir a cargo de alguien ese inconfesable déficit. Existe de igual forma, ciertas consideraciones que también deben tenerse en cuenta. El resultado empresarial es conveniente que se base en la mejora de la productividad, en un alto porcentaje basado en la innovación y no en la devaluación salarial, en una buena implantación en su mercado a través del marketing y la marca, una estudiada competitividad y el apoyo imprescindible de un alto nivel de gestión; porque cuando sucede que el mantenimiento de los resultados empresariales se apoya en una disminución de los costes y no en el incremento de las ventas, es un seguro camino hacia la quiebra empresarial, los costes siempre deberán ser eficientes y no bajos. Pero no nos quedemos ahí, hagamos una revisión sobre el significado que para las empresas tiene la externalización de servicios. No cabe la menor duda que nadie es eficaz en todas acciones que deben llevarse a cabo en el desarrollo funcional de la empresa y, por tanto, existen ciertos tipos de técnicas que, por estar al margen del objeto social, es factible realizarlas a través de terceros, que tienen su dedicación a nuestra necesidad. En las PYMES, los servicios de gestoría, los jurídicos y algunos más se dibujan en relación a estos ya que están muy encajados en el desarrollo de la empresa.

Y si damos por hecho, que el fundamento de un proyecto empresarial es el objeto en que se define, deberemos también aceptar que sin un modelo eficaz de gestión no es posible que se consiga el fin buscado. Ahora lo importante será decidir cómo determinamos cual debe ser el sistema más adecuado para establecer el modelo de gestión para el proyecto. Sin duda, el punto de inicio será el tamaño de la empresa y el sector en el que se identifica, pues no hay uno solo exclusivo para todas ellas y los tratamientos se diferencian de manera notable unos de otros.

Hay algo que sí las equipara y es la capacidad de competencia que tienen en sus mercados porque las hay que encuentran su diferenciador en el precio de venta de sus productos y/o servicios y aquellas otras que utilizan la capacidad que disponen en la aplicación de diseño y marca; de cualquier forma todos ellos se ubican en los sectores de clientes que les corresponde, porque así es la ley de la oferta y la demanda.

Otra cosa es la productividad, pues aquí sí que los modelos son variopintos y, en ocasiones, marginales a los instrumentos normalizados y reconocidos en el mundo empresarial y, por tanto, basan la producción en sistemas que, como poco, rozan la ilegalidad.

Sin embargo, cuando lo que se establece como método para la obtención de mejores resultados económicos es el outsourcing, esto es, que un tercero se haga cargo de parte de su actividad, de esa forma cuando

se cierra un acuerdo, toda la responsabilidad de ese trabajo queda al margen de la empresa que recibe el resultado de lo que contrata por un precio establecido. Un claro ejemplo sería el servicio de tecnología, pues bien, todo parece que está en su lugar, pero la pregunta es ¿quién termina siendo el dueño de la información de la empresa que ha contratado el outsourcing? Está claro que este es un riesgo que no se evalúa, al menos de manera suficiente.

Estas se suelen corresponder con lo que denominamos como grandes empresas, terminan haciendo el esfuerzo por acabar con éxito cada ejercicio, porque los gestores tienen la consideración de ambulantes, ya que la implicación con su empresa es el salario por el que se han contratado y si otra les ofrece mejores condiciones laborales, sin duda, no lo pensarán y para allí que irán y es que los propietarios son una multitud de pequeños accionistas que tienen ninguna capacidad de imponer criterio alguno en la gestión de su patrimonio.

Y algo en que las empresas tienen un enorme vacío es el sistema de financiación para sus proyectos. Los bancos, como actores principales en dar sentido al modelo financiero, no recogen en sus normas el estudio del proyecto financiable, sino que la relación

entre la empresa y el banco debe basarse en las garantías que el primero ofrece al segundo y si estas no son suficientes, el mejor de los proyectos puede darse por finalizado. Esto tiene que ver, en especial, con la financiación de las PYMES.

Que, por cierto, también sería importante con relación a este sector de empresas, que se implantasen algunos estudios sobre el sistema de gestión de ellas, pues quienes tienen preparación terminan trabajando para las grandes y los que se dedican a las PYMES lo hacen con solo buena voluntad y mayor empeño.

He querido hacer un repaso por el mundo empresarial, mostrando todo un conjunto de esfuerzos e inquietudes que, en multitud de ocasiones, debido al desconocimiento, el empresario aparece en la sociedad como un privilegiado que vive a caballo del resto y, desde luego, aquellos que dirigen PYMES son todo lo contrario, llenos de inquietudes, temores y sacrificios, que solo se endulzan con la ilusión que ponen a su proyecto cuando lo ven crecer como a un hijo, empeñando para ello su patrimonio en las garantías antes descritas. Hagamos un acto de reconocimiento a estos empresarios, acogiéndolos en lo más interno de la sociedad.