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LA LITERA

La dualidad de Aragón

La LiteraPocos territorios de Aragón tienen un carácter tan dual como la comarca de La Litera. De hecho, es una de las señas de identidad de este espacio comprendido entre el río Cinca y el Noguera Ribagorzana, en las estribaciones del Somontano oscense. Por Núria Ribas

Con casi 19.000 habitantes, su dualidad se manifiesta orográficamente (la montañosa del norte y los llanos del sur), idiomáticamente (mientras en el oeste de la comarca se habla el castellano, en el este, en la frontera con Lleida, se habla el catalán) y económicamente. Efectivamente, La Litera, que está viviendo un buen momento económico, tiene un carácter tanto agrícola como industrial. Por un lado, los campos agrícolas han podido diversificarse, creando multitud de huertas y frutales, en buena parte gracias al desarrollo del Canal de Aragón y Catalunya. Por otro lado, la industria de tratamiento de bienes agrícolas ha frenado la emigración y ha conseguido asentar a buena parte de su población.

La economía de La Litera se ha basado tradicionalmente, como la de su vecina Lleida, en el cultivo de secano, en especial de cereales, vid y almendros. Sin embargo, la llegada del agua a través del Canal de Aragón y Catalunya y el perfeccionamiento de su red hidráulica han logrado la diversificación de estos cultivos tradicionales en los llanos y la introducción del regadío, con la producción de hortalizas y frutales.

Esta diversificación agrícola, conseguida ya hace varios años, trajo consigo la expansión de la agroindustria, sobretodo en localidades como Binéfar y Tamarite de Litera, las dos poblaciones que se disputan la capitalidad de la comarca (de hecho, la capital histórica es Tamarite pero la capital económica es Binéfar). En su mayoría, las fábricas de la comarca dedicadas a este sector son fábricas de envasado y tratamiento de los productos tanto agrícolas como ganaderos.

Y es que la comarca de La Litera es líder español en la producción de vacuno. A partir de los años 60, se implanta la ganadería en esta zona y se potencia hasta alcanzar máximos históricos en toda la Península. La razón de esta evolución, en una zona destinada a despoblarse dada su naturaleza de secano no ha sido otra que la construcción, hace ahora 100 años, del Canal de Aragón Cataluña.

El agua es vida

Nada hubiera sido igual si a principios del siglo pasado un canal de agua, denominado Canal de Aragón Cataluña, no hubiera visto la luz para transformar secano en regadío. Todo cambió. La población que se hubiera ido se quedó y multiplicó. Y el sector agropecuario floreció hasta convertirse en el 4% de la producción nacional.

El Canal, de 124 kilómetros de longitud, abarca tres comarcas, dos aragonesas (La Litera y el Bajo Cinca) y una catalana (El Segrià). “Las comarcas del Bajo Cinca y del Segrià tienen sus propios ríos, el Cinca y el Segre. Pero la comarca de La Litera no tiene ningún río que pudiera aportar algún tipo de actividad económica. Su futuro, al ser una zona con muy pocas precipitaciones, era la despoblación paulatina”, explica José Luis Pérez, presidente del Canal Aragón Cataluña. Y ahora que se han cumplido cien años de su construcción, en 1906, se puede afirmar sin rubor que La Litera es lo que es gracias a este canal que se nutre de las aguas de los ríos Ésera y Noguera Ribagorzana.

Actualmente, La Litera, conjuntamente con las otras dos comarcas regadas por el Canal, tiene un valor de producción de 1.000 millones de euros anuales en la suma de los sectores agrario y ganadero.

“Tenemos una gran fe en el futuro de esta zona”, asegura Pérez, “pero también acecha un problema de extrema gravedad: la sequía. Nadie quiere usar el término cambio climático pero lo cierto es que llevamos cuatro o cinco año en los que los dos ríos que abastecen el canal están bajo mínimos. Y no tiene pinta de cambiar”, remacha el presidente del Canal.

¿Solución? ¿Existe algún plan B más allá de darle la vuelta al hipotético cambio climático, sea culpa del ser humano o sea una evolución natural del planeta? “El hecho es que, que haya sequía no significa que no caigan lluvias torrenciales puntuales que llenan los ríos y, a su vez, los embalses de los que se nutre el Canal”, explica Pérez. “Y cuando eso pasa, como no tenemos suficientes embalses, tenemos que tirar agua al mar cada año. Un agua que podríamos almacenar para utilizarla más adelante. Por ejemplo, el año pasado vertimos al mar 238 hectómetros cúbicos de agua”.

Pérez asegura que ya se han puesto manos a la obra con esta problemática. Según el presidente del Canal, el Ministerio de Medio Ambiente se ha comprometido a licitar en breve la construcción de un nuevo embalse largamente demandado por la comunidad de regantes, el embalse de San Salvador.

DESPIECE 1: las empresas de la comarca

La segunda revolución industrial

La industrialización de la comarca de La Litera es un hecho. Su conversión de tierra de secano a tierra de regadío ha hecho que en ella proliferen un buen número de fábricas y empresas asociadas a ellas del sector agroalimentario y conservero.

Este ha sido el modelo hasta ahora, durante buena parte del siglo XX. Pero hoy, este modelo industrial parece llamado a renovarse poco a poco, sin estridencias. Así, la comarca está viviendo en los últimos meses la instalación o proceso de construcción de nuevas empresas relacionadas con lo agrario pero desde el punto de vista de las energías renovables a partir de productos o desechos agrícolas.

Es el caso de las nuevas instalaciones de Bioarag, una planta de biodiesel con unos 20 puestos de trabajo directos y una producción anual de 50.000 toneladas de biodiesel. A Bioarag, se le une el anuncio de la empresa Novovent para instalarse en Tamarite de Litera. Este grupo empresarial, dedicado a la fabricación de ventiladores industriales, generará 150 empleos directos. Además, el grupo AMES, que ya está implantado en esta localidad, rubricará en breve con el Gobierno de Aragón un convenio que permitirá crear más de 100 nuevos puestos de trabajo.

Estas son las que están por venir pero la comarca ofrece múltiples ejemplos de compañías ubicadas en ella. Como la empresa Cardil, dedicada a la fabricación de inyectados de plástico para productos veterinarios. Esta empresa es un buen indicador de las compañías que, al cobijo de la agricultura y la ganadería, se han desarrollado en La Litera. Ubicada en la localidad de Esplús, Cardil tiene capital cien por cien aragonés y ocupa una superficie de 20.000 metros cuadrados. De ellos, tiene construidos unos 2.000 metros cuadrados donde utiliza maquinaria de inyectado y de marcado con tecnología láser.

DESPIECE 2

Cien años regando la tierra

La LiteraEl Canal es una obra hidráulica singular en España, tanto por la propia magnitud de la infraestructura implicada como por el volumen de tierras irrigadas. El propietario actual del Canal es la Confederación Hidrográfica del Ebro y la zona regable se organiza en la Comunidad General de Regantes que, a su vez, agrupa 134 Comunidades de Regantes. En total, más de 250 kilómetros de canalización que irrigan 104.805 hectáreas de tierra cultivable, con un aporte de agua que supera los 500 millones de metros cúbicos por campaña de riego.

Pero, ¿de dónde parte la idea de regar esta tierra tradicionalmente de secano? Es muy común atribuirla al emperador Carlos V cuando pasó por dichas tierras en 1518. Sin embargo, la documentación disponible se remonta únicamente a finales del siglo XVIII y correspondió a la villa de Tamarite de Litera el honor de dar el primer paso. En mayo de 1782, bajo el reinado de Carlos III, Tamarite acudió al Consejo Real pidiendo permiso para realizar el levantamiento de planos de una nueva acequia de riego que, tomando las aguas del río Ésera, sirviese para que sus habitantes no tuviesen que emigrar.

Pero esta idea no llegó a concretarse hasta el año 1802, reinando ya Carlos IV. Sucesivos avatares políticos retrasaron la construcción hasta el año 1896, cuando el Estado pasó a hacerse cargo del Canal y emprendió las obras que concluyeron en 1910. Pero la inauguración oficial, como suele pasar también en nuestros días y a pesar de que las obras no estaban concluidas, se fecha el 2 de marzo de 1906 por Alfonso XIII. Más de 100 años pues, llevando riqueza a través del agua a la comarca de La Litera.

DESPIECE 3: ¿Dónde Comer?

Reinventando la cocina aragonesa

Gigantes y CabezudosExiste una amplia oferta restauradora en la comarca de La Litera. Sin embargo, hemos puesto nuestro foco de atención en un pequeño restaurante (apenas 20 comensales en su discreto comedor) nacido en octubre del año pasado. En medio de la naturaleza, Gigantes y Cabezudos busca reinventar la tradicional cocina aragonesa.

Su chef, Txemi Marco, formado en las mejores escuelas de hostelería, realiza en estos momentos la cátedra Ferràn Adrià en la Universidad Camilo José Cela. Quizás por ello, el responsable de Gigantes y Cabezudos, Octavio Lasheras, destaca “el esfuerzo que estamos haciendo para reelaborar la cocina aragonesa desde la vanguardia gastronómica, pero sin perder nunca las raíces de la tierra”. Entre los platos que destacaría del menú, Lasheras resalta “las borrajas con arroz y almejas y el pastel de longaniza”. Una apuesta segura, en un paraje excepcional, boscoso y tranquilo, que lucha por ganarse un puesto en la oferta gastronómica de la comarca.

La Ficha
Gigantes y Cabezudos
Torre Las Cascarras, s/n
22512 San Esteban de Litera
Huesca
Tel. 625 345 147
www.gigantesycabezudos.net

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