El aceite de oliva virgen, el carnoso y jugoso melocotón de Calanda, sus tambores y bombos, la figura genial de Buñuel y sus ricos parajes representan una excelente atracción para contemplar uno de los lugares más bellos de la geografía aragonesa. Sin embargo, la comarca padece, como muchas otras, la despoblación y la ausencia de infraestructuras.
La comarca del Bajo Aragón, que se sitúa en la parte nororiental de la provincia de Teruel, es una de las más dinámicas de Aragón. Su territorio extenso, en el que tienen cabida sierras y llanos, ríos y pedregales, vergeles y desiertos, bosques y páramos, inmiscuye al visitante con su pasado, presente y futuro.
Por Raúl Sánchez
La despoblación y la falta de infraestructuras son los principales problemas que adolece la Comarca del Bajo Aragón en la actualidad. No obstante, se abre ante ella un prometedor futuro, según las conclusiones fundamentales a las que se llegó, el pasado 10 de abril, en la jornada informativa que la Asociación empresarial Aragonex celebró en Alcañiz.
La Jornada informativa tuvo lugar en la Sede de la Comarca del Bajo Aragón, en la que participaron el presidente de Aragonex, Antonio Morlanes, el presidente de la Comarca, Víctor Angosto, y la delegada de la Confederación Empresarial Turolense (CET), María Dolores Serrano, quienes ofrecieron la visión pública y privada, respectivamente, del presente y futuro del Bajo Aragón.
En su intervención, el presidente de Aragonex, Antonio Morlanes, destacó las principales deficiencias que se detectan desde fuera en la Comarca del Bajo Aragón: la despoblación, “que afecta a todo el territorio aragonés, pero, en especial, a la provincia de Teruel” y las insuficientes infraestructuras de la zona, sobre todo, en lo que respecta a las comunicaciones, “asunto en el que es necesario hacer un esfuerzo mucho mayor que el realizado hasta el momento”, como aseguró Morlanes.
Por su parte, la delegada de la CET, Mª Dolores Serrano, señaló que “ante el Bajo Aragón se abre un futuro prometedor, gracias a los importantes proyectos que se están llevando a cabo, como la Ciudad del Motor de Aragón, en Alcañiz”.
LA DESPOBLACIÓN
Con una población superior a 25.000 habitantes, las localidades de Alcañiz, Calanda y Alcorisa se reparten la mayor parte de los residentes de la comarca. Su descompensación, como ocurre en todo Aragón, ha provocado un continuo detrioro. Sin embargo, como se hizo hincapié durante la Jornada, el creciente interés por revitalizar una de las zonas más bellas del territorio aragonés, ha conseguido retener a una población que trabaja, principalmente, en la agricultura y en la construcción.
Los municipios de la comarca presentan una estructura envejecida, con un 23,97% de población mayor de 65 años. La incesante llegada de inmigrantes a la comarca para trabajar, sobre todo, en la agricultura y en la construcción, ha permitido que sigan desarrollándose, a pesar de su elevada tasa de envejecimiento. En la actualidad, el paro ha descendido hasta situarse en algo menos del 6%.
La peculiaridad de los cultivos agrícolas se debe a la elevada importancia del olivo, puesto que en esta comarca se concentra el 21% de toda su superficie en Aragón. En los últimos años, la agricultura aragonesa se ha caracterizado por su especialización en los cultivos leñosos (olivos, frutales, dulces y almendro), que ocupan más de un tercio de la tierra cultivada en el Bajo Aragón.
Su estratégica ubicación en el valle del Ebro, cerca de Zaragoza y Barcelona, podría derivar en oportunidades para la comarca. Como aseguraron los ponentes de la Jornada, este hecho, unido a su diversificación, augura una revitalización digna de resaltar para años venideros.
Su peculiar “Rompida de Hora” en Semana Santa, festivales tradicionales, sus monumentos y castillos históricos y, sobre todo, la gran figura del cineasta Buñuel, junto al aceite de oliva virgen y al delicioso melocotón de Calanda, han internacionalizado una comarca con una admirable tarjeta de presentación.
DESPIECE: El melocotón de Calanda
En los mercados aragoneses aparece, en los meses de septiembre y octubre, una peculiar fruta, muy apreciada, con la denominación de “Melocotón de Calanda” y que se comercializa con el sello del “Consejo Regulador de la especie Prunus Persica, Sieb y Zucc”, procedentes de la variada población autóctona "amarillo tardío" y sus clones seleccionados Jesca, Evaisa y Calante, cultivados en la zona suroriental de la depresión del Ebro entre las provincias de Teruel y Zaragoza.
En la alta calidad del melocotón intervienen, junto a sus propias características (calibre, aroma, azúcar, etc.), unas técnicas esmeradas de cultivo entre las que destaca el clásico y artesano embolsado individual del melocotonero, que protege al fruto de su caída en premaduración y plagas, además de proporcionarle un color amarillo. Su elaboración se encuentra plasmada en documentos medievales, bajo las formas de présec o priscos. A mediados de siglos XIX, el melocotón era transformado en trozos de fruta pelada denominado “orejones” o melocotón deshidratado.
Las plantaciones de este fruto se sitúan en la comarca natural del Bajo Aragón, en un entorno que, favorecido por sus características climatológicas y geográficas, hacen que su carnoso jugo alcance mayor fama. Además, su especial tamaño y su color amarillo crema y amarillo pajizo, lo convierten en un fruto vistoso y distinguido.
DESPIECE: GRES DE ARAGÓN
Se trata de una de las empresas líderes y de mayor solera en la fabricación de gres rústico extrusionado en España. Su apuesta por la tecnología más innovadora hace que sus productos sean de la más alta calidad. Además, ha invertido en investigación y desarrollo, lo que le ha llevado a una producción de piezas especiales para recubrimiento de esquinas.
La planta de producción de GRES DE ARAGÓN se ubica en Alcañíz, una de las zonas del mundo mejor dotadas en yacimientos de arcillas, especialmente adecuadas para la fabricación de gres natural. La producción de la firma abarca un amplio catálogo de piezas en constante transformación, que se agrupan en varias líneas de producción: natural, esmaltados, complementos, decorados, encimeras de cocina y pavimentos antiácido.
Su impulso y esfuerzo por la innovación y calidad ha provocado el lanzamiento al mercado de dos nuevas líneas, como son las cocinas y las piscinas de GRES DE ARAGÓN. Se puede encontrar también en otras localidades de España como Zaragoza, Madrid o Valencia.
La firma cuenta con un Departamento de Investigación y Desarrollo para mejorar y crear nuevos productos, que permita mantener su liderazgo en el mercado nacional, acordes a la demanda y a las tendencias. Para ello, GRES DE ARAGÓN ha estimulado proyectos de investigación conjunta con universidades e institutos tecnológicos europeos en el desarrollo de nuevos productos, nuevos esmaltes y proyectos diseñados para usos específicos dentro de la arquitectura.
Por otra parte la firma ha mostrado su compromiso con el medio ambiente al aprovechar todas las fuentes renovables, incentivar el ahorro energético y, sobre todo, conseguir mayor eficacia en los procesos industriales, además de realizar una gestión racional de los residuos. La empresa depura y reutiliza en las diferentes líneas de producción, a través de un estudio constante y optimización de los recursos.
DESPIECE: Aceites de Oliva con Denominación de Origen
El nordeste turolense y el sudoeste de la provincia de Zaragoza son el ámbito geográfico de la Denominación de Origen “Aceite del Bajo Aragón”, que representa una de las zonas productoras de aceite de oliva más importante del norte de España. Ocupa una superficie cultivada de 37.000 hectáreas con una densidad media de 70 olivos por hectárea, y está compuesta por 78 municipios.
Las características del aceite del Bajo Aragón se pueden definir en: aspecto, muy limpio; color, amarillo con matices del amarillo dorado al oro viejo, características de la variedad Empeltre; y sabor suave, fluido y muy agradable en la boca, con sabores que recuerdan a la fragancia del olivo.
DESPIECE: El legado de Buñuel en Calanda
Teléfonos que cuelgan del techo y asientos con forma de inodoro muestran un inusual mobiliario que sólo puede cobrar sentido en Calanda. El Centro Luis Buñuel de esta localidad aragonesa, con motivo del primer centenario del nacimiento del director calandino, se propuso en el año 2000 acercar al público la figura del genial cineasta y su mundo.
Una exposición permanente invita a descubrir la vida del director, recogida en un álbum de acero. Conforme el visitante pasa sus páginas, es el mismo Buñuel quien le acompaña en un recorrido por su nacimiento en Calanda, su estancia en Madrid en la Residencia de estudiantes, sus inicios en el Surrealismo, la guerra y el exilio en Nueva York y México.
Su filmografía, fotogramas, fotografías de rodajes y una colección internacional de carteles acercan al público la obra de Buñuel. Asimismo, el centro presenta un diálogo interactivo apoyado en recursos multimedia.
Las películas del cineasta, un total de 32, cobran vida en la sala de proyecciones. Sobre un bombo también se proyectan imágenes de Buñuel, consiguiendo una unión perfecta entre los dos símbolos de la localidad.
El centro se mantiene activo por las distintas actividades organizadas, ya sean cursos, talleres, seminarios o ciclos de cine. No sólo atrae la llegada de visitantes, sino también la de nuevos creadores, que encuentran allí una mediateca, con un importante fondo documental que sigue creciendo, y las instalaciones y herramientas necesarias para elaborar sus proyectos audiovisuales. Resulta un espacio para el legado de Buñuel y también para nuevas creaciones. Otra de las contribuciones de Calanda al mundo cinematográfico.
Fusión de estilos en el Festival de los Castillos
Alcañiz y Valderrobres visten las noches veraniegas de la comarca, en los meses de julio y agosto, de teatro, música y danza en perfecta armonía con el cielo, el bello paisaje del Bajo Aragón y, fundamentalmente, su patrimonio. Es el Festival de los Castillos, en el que tienen cabida desde la canción de autor hasta el teatro vanguardista, desde los divertidos Tricicle hasta la Compañía Lírica Pópera.
Cada año se entrega el Premio Trovador, como reconocimiento a una brillante trayectoria en las artes escénicas o musicales. En 2006 lo obtuvo Rafael Álvarez, El Brujo.
DESPIECE: LA SEMANA SANTA DEL BAJO ARAGON COMO FENÓMENO CULTURAL Y DE ATRACCIÓN DE TURISTAS.
Semana Santa en el Bajo Aragón
Tambores, bombos, túnicas y terceroles se desempolvan cada Semana Santa en el Bajo Aragón turolense. Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, el silencio en estas tierras da paso al estallido del sonido. Durante estos días, los nueve pueblos que conforman la Ruta del Tambor y del Bombo acogen a amigos y visitantes para mostrarles sus toques, sus pasos y, sobre todo, su ambiente acogedor.
Hace casi cuatro décadas, en 1970, y por iniciativa del hijarano Mariano Laborda, Calanda, Alcañiz, Andorra e Híjar decidieron unirse para formar una asociación que “englobara a los pueblos de la misma zona en los que se tocaba el tambor”, explica el presidente de la Ruta, Javier González. En los años siguientes se agregaron Albalate del Arzobispo, Alcorisa, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén.
El 22 de diciembre de 2005 fue declarada de Interés Turístico Nacional. Esto fue posible “gracias a la labor de todas las gentes del Bajo Aragón, que han mantenido la tradición durante años”, ha relatado Javier González. Porque de los 36.000 habitantes que residen en esta comarca, desde la Asociación del Tambor y el Bombo se calcula que un 80% están involucrados en esta conmemoración de una manera u otra. Creyentes o paganos, la Semana Santa invita a participar a todo el mundo que se acerca cada año para sumergirse en una de las tradiciones más antiguas del Bajo Aragón.
Esto es precisamente lo que diferencia a esta fiesta bajoaragonesa, cuyos orígenes se remontan a las Órdenes Militares del Medievo, de la de otros lugares, y también “lo que la hace especial”, coinciden en afirmar los representantes de la junta directiva de la Ruta.
“Romper la Hora” es uno de esos momentos claves que se repite cada Jueves Santo en siete de los nueve pueblos que forman la Ruta y que atrae a muchos curiosos. Perfectamente ataviados con sus túnicas, los tamborileros llenan las plazas de sus municipios. A medianoche se hace un silencio sepulcral al que, tras una señal, las mazas y palillos empiezan a golpear bombos y tambores de manera ininterrumpida hasta las 22.00 horas del Sábado Santo. Según la creencia popular, el origen de este acto, que en Calanda tiene lugar a partir de las 12.00 horas del Viernes Santo, se relaciona con “el momento en que Jesucristo murió y el mundo entero tembló”.
DESPIECE: GASTRONOMÍA
Plato obligado – Fritada
La cocina aragonesa muestra su exquisito paladar con la fritada del Bajo Aragón. La variedad de alimentos vegetales propiciarán un plato en el que se trocean los calabacines y se ponen en una sartén con aceite ya caliente y a fuego lento. Se le añaden patatas cortadas en finas rodajas y gajos de cebolla, tras haber sazonado las hortalizas. Algunos, incluso, incluyen caracoles previamente hervidos con tomillo. Se deja sofreír durante unos cinco minutos y ya estará preparado para ser degustado.
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